La vigencia del Land Art: conciencia del registro, acción y vínculo

“La naturaleza lo es todo”, afirmó hace algunos años Andy Goldsworthy, uno de los principales exponentes del Land Art. Se trata de una expresión categórica que nos obliga a detenernos en su obviedad y en la simpleza de su señalamiento, y nos invita a desgranarla hasta encontrar su fundamento y la vigencia de un movimiento que hoy más que siempre reclama nuestra atención.


El Land Art es una corriente artística que tiene sus orígenes alrededor de la década de los sesenta, cuando la idea se empezaba a imponer por sobre el objeto, cuando el concepto reclamaba su estatuto artístico, y se dio lugar a nuevas posibilidades de expresión y experimentación.


La frase, expresada a casi 25 años de estas primeras exploraciones, se percibe con la contundencia de un manifiesto, y revela su impronta contemporánea. ¿A qué nos referimos cuando señalamos algo como parte del Land Art? A toda aquella expresión que va de lo monumental a lo efímero, que incluye la vida y la descomposición, que se construye desde el señalamiento o el ocultamiento. Es toda manifestación artística que parte de la naturaleza y llega a ella como destino de reflexión.


Sandy Sudar


El Land Art se centra y nutre del entorno. Y sus principales exponentes trabajan una dimensión del detalle que lo convierte en recurso y materia prima.


Así una caminata se convierte en gesto o una varilla de madera o roca en pilar. La intervención del paisaje y su registro es su sello distintivo, aunque se puede encontrar en el interior de una galería desde dónde nos enfrenta y reclama atención y reacción.


Este tipo de representaciones gestuales se ejemplifican con el trabajo de Richard Long (Reino Unido 1945), quien usa la caminata como instancia primera para la realización de su “arte hecho caminando en paisajes; fotografía de esculturas realizadas a lo largo del camino; paseos convertidos en textos // Art made by walking in landscapes; photograph of sculptures made along the way; walks made into textworks”, como él mismo expresa sobre su creación.



A Line y Bolivia - 1981, Richard Long


Dentro de este movimiento, la vinculación con el entorno y la incidencia de este sobre la pieza también se ha convertido en problemática central. Así la obra icónica del Land Art: Spiral Jetty (1970) de Robert Smithson (EEUU 1938 - 1973) corporiza esta interacción con lo cambiante de las condiciones, del agua, y de la tierra; y su configuración en forma de espiral dentro de un contexto precario contrasta con su monumentalidad. Se trata de un ejemplo en en el que la simpleza de la forma trae consigo el inevitable mensaje de la desintegración.



Spiral Jetty - 1970, Robert Smithson


Otra de las figuras fundacionales que hizo su aporte en la conformación del Land Art es Walter De María (EEUU 1935 - EEUU 2013), un artista que trabajó entre los límites de la expresión minimalista que se construye desde lo monumental. Su obra icónica, The Lightning Field en Nuevo México (1977), nos devela el sentido de lo eterno del acero y su efecto de trascendencia que se eleva por sobre la irregularidad del campo. Se trata de una obra que resalta la potencialidad de lo que no vemos.


The Lightning Field - 1977 Walter de María


Con el no modesto objetivo de retomar estas fuentes y confirmar lo contemporáneo de su sentido y demanda, también encontramos artistas que hoy continúan con el legado de esa mirada que descubre, que busca lo esencial para incorporarlo y señalar nuestro rol en este entramado. Registrarlo se convierte en relevante.


Dentro de este marco se encuentra Alejandro Propato (Argentina, 1969) quien con sus intervenciones en el espacio señala ese rol del hombre con lo que lo rodea, rescantando la interacción con el entorno como detonante de la obra, sea entre las personas, sea con el viento. Sus múltiples postas repartidas en Argentina, Italia y Australia acentuaron esta impronta universal del mensaje. Mientras, su geometría cromática vive en el espacio público, y es una invitación participativa a su versión de paisaje. Un recorte de tiempo-espacio-imaginario personal de lo que puede ser un amanecer y su reconstrucción obligada para poder compartir con otro que mire también.



Amanecer Permanente - Sydney, Australia - 2014, Alejandro Propato.



Arte de las Playas (Tour Argentino) Cariló, Villa Gesell, Mar del Plata, Las Grutas, Puerto Madryn y Playa del Límite - 2009, Alejandro Propato // Arte de las Playas - Perth - Cottesloe Australia - 2010, Alejandro Propato


Si nos detenemos a pensar en la materialidad de constitución de estas obras se nos abre un mundo intangible. Siendo un ejemplo ilustrador el lugar central del viento que podemos ver en las creaciones de Sandy Sudar (Argentina 1960) quien identifica a la naturaleza, la observación y su intervención como pilares.



Polinizando al Arrayán desde el Valle del Rucaco - Sandy Sudar


La inmaterialidad del viento y la inmensidad del vacío son dos elementos centrales en sus creaciones. Lo que detona esta conciencia de lo intangible y su fuerza constructora de sentido, que la emparenta con este movimiento independientemente de su soporte físico.


“La naturaleza lo es todo”, es motivo, es insumo, es punto de partida y llegada. Es lo efímero y lo que trasciende. Por eso, el lugar intervenido, su registro y su señalamiento se ha convertido en una necesidad de la época. Estos artistas no sólo se han conectado con su sensibilidad, su historia y contexto sino que habilitan el sentido de exploración de quienes se detienen a observar.


Este arte, que surge en un contexto que privilegia el concepto por sobre el objeto, interpela hoy nuestra condición de meros observantes de la entropía universal de la que somos parte y responsables. Nos reclama ideas urgentes y mínimos gestos, el impulso está allí en el viento, en nuestros sentidos, en el tiempo que no deja de pasar.



Touching North, North Pole - 1989, Andy Goldsworthy.


La fascinación por la monumentalidad siempre va a estar. Sin embargo, en el Land Art esto no es todo, cuando nos adentramos en este movimiento nos damos cuenta de que el gesto vibrante y desproporcionado nos habla sólo de nosotros. Nos muestra nuestra capacidad de conexión con nuestro entorno, con lo inmaterial, con el que parece estar del otro lado esperando que venga alguien y trace un puente, que se imagine que lo natural también es el contacto, el cuidado. La vigencia de esta corriente se centra en la conciencia de nosotros y de la escala nuestro impacto.




The Floating piers - project for Lake Iseo, Italia (Collage) - 2014, Christo



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