El arte de ´unir mundo´: Sol del Río desde adentro de la matriz

05/01/2018

Hacer una obra es “poder colaborar con el pensamiento de toda la humanidad, poder regalarle al otro un instante de pregunta, de fantasía, de pensamiento”, afirmó Sol del Río, la artista audiovisual que destaca por su arte multidisciplinario. Lo misterioso siempre la atrajo, y desde hace casi diez años transmite públicamente su curiosidad, con pinturas, visuales, performances, música, clips y murales. Todas obras que incitan a reflexionar sobre el enorme potencial creativo que tiene nuestro mundo.


“La música es muy poderosa, muy transformadora, mágica.” sentenció Sol, y aclaró: “Lo mismo te podría decir de lo visual”. Por fortuna, la magia siempre la rodeó. Ya sea en forma de melodías retratadas por su madre en el piano o de aparatejos extraños manipulados por su padre -que es ingeniero mecánico-. Sol, curiosa, respondió al estímulo germinado la idea de que es absurdo pensar en términos pre-digitales y vivir digitalmente.

 

 


A los 10 años ya estaba pintando realismo con óleo. A los 15 se divertía haciendo punteos como guitarrista de su primer banda adolescente; y a los 19 ya comenzaba a experimentar la fusión de la electrónica mezclando grunge, punk y metal, como cantante de Chayma, su segunda banda.


Después de cuatro años de hacer resonar su enigmática voz, Sol enmudeció. En dicho silencio la joven, que cree en los ciclos y en la observación, realizó con el artista Patricio Larrambebere un taller de artes visuales, y empezó a estudiar diseño gráfico en la Universidad de Buenos Aires.


Su primera muestra individual tuvo lugar hacia 2008 en Galería Mite, donde expuso una serie de acuarelas llamada “El ojo del leopardo”, en las que ya aparecía la relación entre la naturaleza y la tecnología como un concepto central de sus obras. “[Hay una] 'cosa' para mí de 'unir mundo'. Este mundo digital es igual o es el mismo que el mundo físico real. Para mí ya no hay límite. En un punto la tecnología es naturaleza porque es creada por el hombre. Entonces si nosotros la creamos, hicimos que evolucione y demás, en [cierto modo] es parte de nosotros. No hay un mundo y otro. No me gusta verlos como opuestos, pero si me gusta verlos como que cada mundo tiene características diferentes. Entonces me interesa que [en mi obra] esas características se nutran, se mezclen”, expresó.

 

 

 


Previo ensayo con piezas de animación y performance en tiempo real, Sol llevó “El ojo del leopardo” a la pantalla de Fundación Telefónica. Pero como aún no producía ritmos en digital, necesitó la colaboración del músico Milo Schintman y su dupla audiovisual Lucas De Marziani, quienes le enseñaron sus primeros conocimientos sobre Vjing, contagiándole la fascinación por la mixtura de técnicas. Estaba decidido: Sol quería ser una artista audiovisual.


Pablo del Bosco -director de MUTEK Argentina- escuchó su entusiasmo y la invitó a postularse para la siguiente edición del espectáculo en Canadá. De esta forma Del Río debutó en vivo, nada más y nada menos que en festival internacional de creatividad digital y música electrónica más importante del mundo, presentando “Monster Shine” una obra de seis tracks que mixturaban techno, EDM y house con visuales en blanco y negro, inspiradas en la teoría del Yin y el Yang. Un razonamiento que describe dos fuerzas opuestas y complementarias que se encuentran en todas las cosas, como lo orgánico y lo geométrico de su obra.


Así como alguna vez dejó de hacer música, el arte plástico también tuvo su momento de reposo. “La última pintura que hice en 2014 fue el puntapié para todo lo que vino después con la operación digital, porque era ya re obvio un desfasaje geométrico” dijo. Y agregó “[en ese momento] me doy cuenta que de lo que yo quería hablar tenía que ver con [el] adentro de ese universo digital”.


Con esa meta como guía elaboró el clip “Sin Pensar”, un verdadero universo de imágenes formado por screenshots de los mismos programas que utiliza para producir música. “Ahí [emerge] mi primer interés por poder meter el cuerpo adentro de la obra. Aparece un paisaje y entonces me meto adentro de [él] para evidenciar que ese es un paisaje habitable” aseveró, dando cuenta que lo digital no es instrumento sino dimensión de nuestro mundo. Se trata de dos caras de una misma moneda que permanentemente están mutando y retroalimentándose, desdibujando sus fronteras. Aunque la oriunda de Olivos afirma reencontrarse con la materia en la pintura (más tangible aquí que en el proceso digital), mientras edita manifiesta sentir que está pintando. De este modo Sol nos hace reflexionar no sólo sobre la nueva sensibilidad que el mundo digital le imprime a la imagen, sino también sobre cómo la humanidad se autocomprendió a sí misma, y cómo podría llegar a autocomprenderse lo humano y lo viviente a partir de este nuevo universo, en tanto campo ilimitado para el impulso creador del futuro.

 

 


Para hablar de algo nuevo se necesita un lenguaje inédito, y la multifacética artista supo encontrarlo llevando el mixed-media como bandera. Hasta 2015 no había pensado en editar su música como concepto de álbum, esa ambición surgió de la búsqueda de un sonido propio, más orientado a canciones. Al cabo de un año de ensayar nuevos matices -donde la influencia de Björk, Pfadfinderei y Massive attack se vió superada por elementos de su propia experimentación particular- la cantante lanzó “Resonancia”, su primer álbum. El disco, editado por el sello argentino Concepto Cero, está compuesto por ocho tracks de música experimental que combinan elementos del bass, house, minimal techno, y EDM, con ritmos quebrados y downtempo. Las pistas están enumeradas por orden de creación permitiendo entrever el proceso de maduración de su sonido, donde las melodías son procesadas una y otra vez por medio de sintetizadores, compresores, ecualizadores y toda clase de filtros digitales que le otorgan una textura de otro planeta.


En nuestra experiencia actual todo puede ser pasado a información siendo infinitamente comprimido y descomprimido. En efecto, la concepción ordinaria del espacio/tiempo ha entrado en crisis. Sol desarrolla cada vez más esta problemática: capta su materia prima de la realidad -que corresponde a grabaciones tanto de su propia voz como de instrumentos analógicos y sonido ambiente- y a través de reverberaciones, superposiciones, repeticiones, y distorsiones generadas por computadora las convierte en algo rítmico, que invita tanto a la reflexión y la contemplación sonora como al movimiento corporal.


Resonancia, la palabra que bautiza a su disco, fue extraída de una cita de Goethe que se halla en el libro “Sobre lo espiritual en el arte” de Kandinsky: “El sonido musical ingresa por vía directa al espíritu. Rápidamente encuentra en él una resonancia porque el hombre contiene la música en sí mismo”. La artista explica que desde lo técnico hasta lo espiritual dicho concepto sintetiza lo que ella misma estaba haciendo al producir. “Es sentir que yo tenía la música adentro, básicamente. Porque no creo como en esta [suerte del] académico, en ninguna expresión artística. Me parece que pasa por otro lado, que pasa por lo esencial. La resonancia como ¿qué pasa cuando uno saca algo de adentro hacia afuera? y ¿qué le devuelve el afuera a uno hacia adentro? O sea, ¿qué lo influencia a uno de afuera? y ¿qué deja pasar?, y por eso sale algo [nuevo] a partir de [ello]” afirmó, dando cuenta que el movimiento es una cuestión de suma importancia en su arte, no solo visual sino conceptualmente.

 

 

Sol entiende la idea de resonancia inclusive en términos de retroalimentación, eco y transformación; algo que se refuerza también en su desarrollo visual, donde mixtura video, animación, pintura y collage creando productos visuales híbridos tan orgánicos como geométricos. “Son [mundos] que aparentemente son contrari[os] pero que conviven, y me parece que ahí está algo que a mí me atrae mucho. (…) Yo puedo crear una imagen tan parecida o similar a algo que en realidad [emerge] del mundo natural. [Quizás] me inspire en una forma, en algo morfológico que salió de una ´compu´ pero en realidad el resultado puede ser tanto de ahí como no. En definitiva se parece mucho el mundo físico al digital.” aclaró. De esta forma la artista multimedia vuelve a ejemplificar cómo se desdibuja el límite entre lo natural y artificial en la medida en que objetos originados en ambas dimensiones del mundo -además de ser análogos- constituyen nuestro medioambiente/entorno y son, en todos los casos, regímenes de experimentación de lo sensible.


Sol piensa un rato antes de contestar qué la inspira. “Yo creo que son observaciones lo que uno tiene. Puede ser inspirador cualquier cosa: cierta cuestión climática, cierta cuestión personal con alguien, la obra de un amigo, de otro artista. No sé si tenemos tanto control, tanta conciencia de que [nos] inspira” aseguró. Lo cierto es que la curiosidad ante lo desconocido siempre le funcionó como musa. Su fuente de inspiración podría ser todo aquello lo suficientemente conmovedor -por misterioso o por bello- que logre atraerla y detenerla a observar. “Me encanta todo lo que es el mundo de la ciencias, de la física, no entiendo nada pero me intriga mucho y me gusta mucho su universo visual” contó.


En medio de una noche tormentosa de 2014, un conjunto de rayos tan refulgentes como la lluvia de relámpagos que se detonaron en su infancia -cuando, fisgona, tocó el cristal de una bola de plasma perteneciente a su padre- la incitaron a filmar el espectáculo lumínico-sonoro natural que se desplegaba en la ventana de su departamento. Tiempo después esos fragmentos se transformaron en “Luminar”, otra de sus obras de referencia. “Si ven [el crudo] es toda una geometría de colores, [que] se convirtió en otra cosa totalmente diferente, pero la materia prima fue en realidad la observación de todo eso. Y fue como ¡Wow! ¡Qué lindo! Y eso lo metí adentro de la compu y ahí me estuve divirtiendo un largo rato.” afirmó. “Es como si [al introducirte en esa interfaz] te metieras adentro de la matriz, adentro del adentro, acá abajo de la tierra, o nos fuésemos al espacio”, explicó.  Que trabaja plásticamente con la interfaz digital ya no hay duda. Sin embargo recién el pasado Agosto “Luminar” tomó forma de EP bajo el mismo sello con el que produjo “Resonancia”. Hasta entonces sólo consistía en un conjunto de loops de visuales que usaba en vivo pero que, no obstante, no tenían un anclaje de obra en sí mismo.
 

 

 

Entre sus múltiples facetas se incluye la enseñanza. Tras sobresalir como alumna, fue por seis años docente universitaria, y junto a la artista Ana Montecucco ofreció por cuatro años un taller de arte en la Galería Patio del Liceo, para después dictar sola, hasta la actualidad, un taller de mezcla de medios. “Mi fuerte no está en la técnica del programa, sino en el pensamiento, en esa conexión con la esencia, con lo esencial que la persona quiere desarrollar” afirmó la docente, quien se incomoda ante ese término. Pues, para ella, el alumno es también un maestro: el aprendizaje es recíproco.


Actualmente Sol volvió a pintar “a lo grande” inmiscuyéndose en el mundo del mural de la mano de Sam el Greco, un artista con harta experiencia en el rubro, con quien acaba de viajar a México para realizar una intervención en una casa. “Nosotros lo que realmente queremos es apropiarnos de ese espacio” declaró. La técnica de mural implica -para la artista- no sólo un cambio de escalas sino otro dinamismo que, dado el cansancio ante el uso de la fuerza física o las probabilidades de descomposición del clima, ha de ser más rápido.


Su producción más reciente incluyó una muestra inaugurada en DooplerStudio, un estudio de producción audiovisual ubicado en el barrio porteño de Recoleta, con curaduría de Rosario Villani y producción de ETHER Arts Project, que podrá visitarse hasta el 16 de enero de 2018. Además, participó en el festival FAIAUT de Arte Urbano en México, y realizó una exitosa presentación en vivo a sala llena para la última edición de MUTEK en el Distrito Federal, demostrando que continúa traduciéndonos, a paisaje sonoro-visual, la relación con la interfaz en un ecosistema bidimensional tan único y geométricamente vivo como su arte: el arte de 'unir mundo'.  

 

 

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